Tenia pensado escribir acerca de lo elegante que se siente uno cuando va en traje y corbata en el metro, casi casi como un ministro, sin el sueldo, ni la casa, ni el cochazo, ni el chofer, ni la joven amante..., pero parecido en todo lo demas, es decir en el traje y en la corbata. Bueno, aunque tampoco es que se parezcan mucho, claro, sus trajes son de Versace hechos a medida y los mios son de saldo hechos a granel.
Tenia pensado escribir acerca del grandísimo mamonazo que un buen día se levantó pensando: "¡Voy a putear a los curritos!" Y a partir de ese momento a los pringaos, como un humilde servidor de Dios y de ustedes, se les obligó a ponerse ese pesado yugo de esclavista que es la corbata.
Si señor, me disponía a hablar de ese tema, criticar a diestro y siniestro, pero al final, no lo voy a hacer. Hoy han salido las plazas de la beca a la que optaba, y el menda lerenda se queda en tierra. No me ha tocado, rien de rien. Como he guardado todas las notas que se han ido publicando (una de las pocas ventajas que tiene el comportamiento obsesivo compulsivo) al contrastarlas veo cosas raras. No voy a decir nada mas sobre ese tema, estoy demasiado cabreado, ofuscado y desilusionado como para hacerlo. ¡Anda y que les den por el culo a los putos enchufados!
Jefe (hablando): teniendo en cuenta las circunstancias contractuales, para una adecuada implementación del modulo de….
Amra (pensando): …debería bajarme alguna película para este finde, aunque no se cual, umm, me apetece ver la de Seven, está de puta madre esa peli, bueno, realmente no es muy buena, pero está entretenida y Morgan Freeman se sale como siempre, es un actorazo, también lo hace muy bien en Million Dollars Baby, vaya peliculón, si es que Clint es mucho Clint, mola, ya se lo que estas pensando he disparado 5 ó 6 balas… ¿y si me bajo Harry el Sucio?, …
Jefe (hablando): …hay que tener en cuenta el momento más adecuado para lanzar el proceso, de esa manera…
Amra (pensando): … nunca he estado en un desierto, tiene que ser una pasada, tal vez debería ir al Sahara, aunque menudo calor, ¿como lo harán los nómadas para vivir allí? ¡Que fuerte!, si es que al final uno se habitúa a todo, mira los esquimales, joder, que puto frio tiene que pasar esa gente,…
Jefe (hablando): …maximizando de esta manera los recursos. La siguiente fase del proyecto implica…
Amra (pensando): …yo juraría que la uña del dedo gordo me crece más que el resto, que cosa más rara, ¡a ver si soy un mutante! ¿te imaginas?, molaría mogollón tener superpoderes, me encantaría volar, tirarse en paracaidas es lo mas parecido, fue una pasada, debería volver a hacerlo, aunque esta vez sin tandem, entonces necesito la licencia, pero es que es tan cara, ¿será pronto para pedir un aumento?...
Jefe (hablando): .bla, bla, bla, Amra, bla, bla, bla…
Amra (pensando): … ¿umm? ¿Ha dicho mi nombre? ¡Joder!, llevo 40 minutos sin prestar atención a este hombre, ¿es que no se va a callar nunca? ¡Vaya tio pesao! ¡Venga macho, que quiero ir al baño! Tal vez me tome un café, definitivamente no me estoy enterando de nada, bueno, da igual, ya me mandará un mail diciéndome lo que quiere que haga, si es que no se pa que tanto rollo, ¡dios, que sueño tengo! Necesito un café...
Previo1: De vez en cuando me encanta escuchar música a toda ostia, tan alta que tengo que quitar las cosas que hay delante de los altavoces porque se caen, en mi defensa diré que no más de veinte minutos, nunca más tarde de las diez y solamente en muy contadas ocasiones (un par de veces a la semana). Fin previo1.
Previo2: El edificio donde vivo está plagado de gente muy mayor, de dos tipos o adorables ancianitas o virulentas arpías. A las primeras las sujeto la puerta, les cojo las bolsas de la compra,… todas esas cosas que hacemos los buenos chicos, pero a las segundas… a estas no les doy ni los buenos días, bueno, eso sí pero solo porque se que las jode. Esta división no penséis que me la acabo de sacar de la chistera, ¡que va! ellas mismas están perfectamente organizadas, las arpías forman su propio grupo de fuerza en las reuniones de vecinos (lideradas por mi vecina de abajo también conocida por mí como “la loca”, un personaje en toda regla del que un día tengo que hablar), como las otras ni están organizadas ni tienen la misma afición por la discusión y la polémica, la comunidad es su coto privado, aquí se hace lo que las sale de sus polvorientos chuminos. Fin Previo2
El otro día me topé en el portal con un espécimen del segundo tipo, un mal bicho en toda regla con la que yo nunca había hablado antes pero cuya fama la precede (un rollo muy raro, creo que estafó pasta a una anciana que cuidaba hace mil años, o algo así, tampoco presto mucha atención a estos chismes). Como tiendo a desconfiar de las historias que me cuentan, le concedí el beneficio de la duda e intenté ser amable cuando, con una sonrisa, se puso a hablar conmigo en el ascensor.
Brujapiruja: “Uy, uy, uy, que alta tenias la música el otro día…”
Amra: “Pos no se de que día me está usted hablando.”
Brujapiruja: “si se oía desde el garaje” (Aunque yo juraría q esta tía no tiene coche).
Amra “pos vaya.”
Sujetaos los machos que viene lo bueno, me encanta esta parte.
Brujapiruja: “Es que tienes dos problemas, pones la música muy alta y la que pones no nos gusta". (Nótese el uso de la segunda persona del plural, indica claramente que el asunto en cuestión ha sido comentado en los círculos más selectos del clan de los Harkonen).
Aquí obviamente me mosqueé, ya no solo porque me dijera lo que puedo o no puedo hacer en mi casa, sino por la jodida ingratitud que estaba mostrando, ¡encima de que pongo unos temazos buenísimos! Así que cambié el chip del modo pasota (modo por defecto) a modo borde (que curiosamente también es por defecto).
Amra: “entonces me parece que es usted la que tiene dos problemas, no le gusta mi música y no le gusta que la ponga alta. Pero no se preocupe, que acepto peticiones". (Amra DJ)
Soltar mi frase y borrársele el esbozo de sonrisa de la cara fue todo uno, menuda cara de mala ostia se le puso a la tiparraca pero, curiosamente, ahora el que sonreía era yo, la clase de sonrisa que solamente provoca el trabajo bien hecho.
Ayer me la encontré cuando salía hacia el trabajo pero ella ya no me saluda, ¡Jopelines, que problemón!
Últimamente estoy con el guapo subido, noto que las mujeres me miran, antes se podía achacar al hecho de llevar un hacha ensangrentada en la mano, pero desde que el doctor me recetó aquellas pastillas me estoy quitando de esas cosas, esquizofrenia paranoide creo que dijo. Así que genial, ya es primavera en el Corte Inglés y yo he vuelto a mi puesto en el frente de batalla.
Todo esto empezó el sábado pasado, porque no he comentado que mojé, aunque, sinceramente, tampoco fue como para publicarlo en el BOE, y además mis recuerdos son un tanto difusos. Se que era simpática (así que ya sabemos lo que no era) y que al final acabamos en su casa; lo de después ya es fácil de imaginar: una pierna por aquí, jadeos, brazo por allá, más jadeos, a ti te doy a dar yo lo tuyo, gritos, esto no me la habían hecho así antes ¡mola!, más gritos, ¡coño! que chica más flexible y así sucesivamente hasta llegar al gran yupi final. Pero eso fue todo, luego hubo un poquito de encantado de conocerte pero si te he visto no me acuerdo, y a casita a dormir la mona. ¿Pensé en Nina? ¿Como me sentí al estar con otra? Creo que el hecho de hacer estas preguntas indica claramente las respuestas.
Por lo demás, este finde ha sido tranquilo, bueno, el viernes acabé un poco tajado pero tampoco considero que eso se salga de lo habitual. El sábado fuimos a las vistillas junto con medio Madrid y acabo de llegar de una barbacoa en la que he podido dar rienda suelta a mi afición de empinar el codo al sol.
Por cierto, han despedido a la tonta, e incluso a mí (que me tengo por un cabrón sin escrúpulos) me ha dado pena.
El trabajo bien gracias, aunque la felicidad no es plena en el paraíso (nótese el sarcasmo de la frase), la causa es que tengo una compañera a la que no aguanto, de verdad, no la aguanto, ¡madre mía que tonta que es! Lo que confirma los rumores acerca de los poco exigentes procesos de selección en mi empresa: obviamente la razón de que yo tenga empleo, alabado sea el señor.
Retomando el tema que nos ocupa, el otro día, sin ir mas lejos, me cuenta (para gran disgusto mío) que fue a un parque con unas amigas y el polen le golpeaba en la cara “como si fueran granadas”. ¿Pero a que clase de parque va esta chica? ¿Polen como granadas? Nada mas terminar la sutil comparación, empieza a partirse el culo de la risa, ¿se supone que me tengo que reír yo también? Claro que, en ese mismo momento, me la imaginé siendo golpeada en la cara por múltiples granadas y no pude contener las carcajadas al tiempo que un rayo caía a mi espalda recortando mi silueta contra la ventana.
Es que la pobre no tiene nada bueno, no es lista, tampoco es simpática, ni de lejos es graciosa y, ni tan siquiera, está buena, lo cual ayudaría mucho a hacerla más pasable, las cosas como son.
Para colmo de males a la hora de salir tengo que irme corriendo porque, como me entretenga lo más mínimo, se viene en el metro conmigo: ella dale que te dale contándome sus cosas, y yo, que no se disimular muy bien (ni muy mal), con cara de estreñido todo el camino. Si encima dice una tontería de las que tan frecuentemente hace gala pues ya ni te cuento, ¡qué cruz!
Cuando al despertarme esta mañana he visto la hora, sabía que iba a llegar tarde a la comida. Haciendo un poco de memoria, recuerdo vagamente que ayer salí con un amigo de épocas más felices: cuando fuimos Erasmus; este amigo en particular es un ser soberbio, cobarde y despreciable, cualidades que yo mismo atesoro, así que, ni que decir tiene, nos llevamos de maravilla.
En el transcurso de la noche mientras recordábamos por enésima vez las mismas batallitas de siempre, nos poníamos al día de nuestras vidas, proponíamos distintos viajes… pasamos de las cañas al vino, y del vino a las copas. La borrachera fue de órdago y las ganas de marcha se prolongaron hasta altas horas de la madrugada (lo que me incita a hablar del mal rollo que me da ver amanecer cuando estoy de marcha, pero mejor lo dejo para otro momento).
Pero bueno, el caso es que yo hoy había quedado para comer y si no me daba mucha (pero mucha) prisa iba a llegar tarde. Rápidamente, me lavo, me pongo unos vaqueros, una camiseta y las zapatillas, y salgo de mi casa, no sin antes coger las gafas de sol para ocultar al mundo mis ojos inyectados en sangre. En el metro (lo mío ya es puro vicio) yo juraría que todavía me duraba la borrachera, pero afortunadamente fui capaz de llegar a mi destino sin perderme. Cuando llegué a casa de mi tío, él estaba cabreado por mi impuntualidad, pero tras un rato y una par de chorradas mías, se le pasó.
Me gusta quedar con él, es de las pocas oportunidades que tengo de verle y es agradable comer un buen plato, con abundante vino mientras me cuenta historias de su vida, los países que ha visitado, la gente que ha conocido, las drogas que ha tomado…Yo le cuento las mías y, como dos quinceañeras, fumamos secretamente un cigarrillo prometiendo no contárselo a nadie, la verdad es que estamos los dos tan ricamente.
Hay gente que no tiene historia, cuando tienes que citarlos por alguna razón, sólo aciertas a decir su nombre y profesión: Antonio: trabaja en una consultoría, Maria: es peluquera… Pero hay otras personas que tienen una buena historia sus espaldas, mi tío es una de ellas.
Desde pequeño siempre quiso ser bailarín, así que en cuanto vino a Madrid abandonó la carrera de Derecho (para gran disgusto paterno) y se dedicó a lo que le gustaba. Como la cosa aquí no estaba muy bien, cogió sus maletas y se fue por el mundo, vivió en Nueva Orleáns, San Francisco, Chicago, Berlín… en todos sitios sus funciones tuvieron gran éxito de crítica y público (lo cual está muy bien porque uno no come del aire), pero tras muchos años de aquí para allá, decidió que ya tenía las rodillas suficientemente perjudicadas como para seguir con ello. Vuelta a Madrid, donde hasta hace pocos años siguió haciendo cosas, daba clases de baile, montaba algún espectáculo… Pero, desgraciadamente, el peso de los años, una cadera que ya no le respondía como antaño y las rodillas que seguían recordando su presencia, le obligaron a jubilarse. Pese a todo esto, sigue con una vitalidad arrolladora, y lo que es mejor de todo, sigue siendo la ostia.